miércoles, 11 de febrero de 2015

Datograph Perpetuo de A. Lange & Söhne

Para el escritor y premio Nobel francés André Gide, el gris era el color de la verdad, lo que va asociado tanto a su efecto equilibrante como al majestuoso poder de atracción de este color. El nuevo modelo del Datograph Perpetuo reúne ambos aspectos con la combinación de la caja de oro blanco y la esfera gris. Desde 2006 su nombre es sinónimo de la genial asociación del cronógrafo flyback y del calendario perpetuo. La tarea de cronometrar exactamente cortos lapsos de tiempo la lleva impecablemente a cabo gracias a la combinación de tres mecanismos técnicamente avanzados y del más alto nivel: la transmisión por rueda de columna se encarga de la buena marcha de todas las funciones del cronógrafo, el totalizador exacto de los minutos saltantes indica en todo momento de manera inequívoca el tiempo cronometrado y el sistema flyback permite llevar a cabo inmediatamente sucesivos cronometrajes.



El calendario perpetuo con la gran fecha de Lange, el día de la semana, el mes y el año bisiesto está construido de un modo tan preciso que no habrá que proceder a ningún ajuste antes del año 2100. Entonces será necesario efectuar una corrección de un día. Todas las indicaciones del calendario se pueden avanzar simultáneamente gracias a un práctico corrector principal. Además, también se puede ajustar individualmente cada una de las indicaciones por medio de pulsadores encastrados.


El gris oscuro de la esfera hace que las indicaciones resalten claramente al mismo tiempo que acentúa el brillante color azul profundo del disco de la luna con sus estrellas de oro. Los índices de barra así como las agujas de las horas y de los minutos de oro rodinizado subrayan el diseño rico en contrastes que fue presentado por vez primera en el año 2010 en la versión en oro rojo. La aguja central del cronógrafo, fabricada con acero pavonado, indica el tiempo cronometrado con una precisión de un quinto de segundo. Del mismo material son también el totalizador de los minutos y la aguja del segundero que de este modo se destacan sobre los tonos claros rodiados de las esferas auxiliares. El acabado a mano de cada una de las 556 piezas que componen el mecanismo es una prueba más del virtuosismo de la manufactura sajona en todo lo que se refiere a las complicaciones relojeras.

Nota de prensa: A. Lange & Söhne

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